Y así empecé a correr, había corrido en fútbol y en kárate pero nunca nada serio. Al principio fue duro pero me fijé como objetivo correr una carrera de trail el 22 de junio en vitoria. Entrené poco, desde mi desconocimiento y falta de experiencia, y aquellos 15,5 km y 650m+ se me hicieron muy duros y tardé 2:10´ en completarlos.
Las agujetas me duraron días, pero ya había caído, me había encantado. El siguiente reto fue otra locura, sin haber corrido nunca más de 16 km seguidos, me marché a sahagún con David a hacer el camino de Santiago corriendo. En esta verdadera aventura, entrenamos el cuerpo, pero sobretodo la mente porque vaya como sufrimos. Y, al final solo un golpe de mala suerte en forma de lesión en la rodilla de David nos hizo perder una batalla, pero que a nadie le quepa duda de que volveremos para ganar la guerra.
Y hasta hoy mi última andanza en esto de los corremontes ha sido la media maratón del valle salado de Añana. 22km y 1300m+, dura, luchada, bonita, gratificante... Se me acaban los adjetivos para describir la sensación de cruzar esa meta en la que no llegas primero pero te sientes vencedor contra ti mismo y contra todos los que dijeron que no podrías. 2:58´de sufrir pero sobre todo disfrutar y conocer mejor tu cuerpo y a ti mismo.
Nada más, que empiezo y no paro, seguiré corriendo aunque ya se acerca la nieve... jejeje.
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